Natalio Cosoy
Cuando empezó a elaborar
su proyecto de negocios, sus compañeros de universidad le decían a Galperín que
estaba loco.
Hijo y nieto de emprendedores, Marcos
Galperín también se dedicó a los negocios, pero en un rubro bien distinto al de
sus predecesores.
Mientras su padre se concentró
en expandir el negocio de comercio de cueros que tenía su abuelo, él decidió
apostar a internet, donde fundó MercadoLibre, un sitio de subastas en español
orientado a América Latina.
Contenido
relacionado
¿Por qué internet?
"Generalmente en la
industria de la tecnología, el mejor gana", le explica a BBC Mundo este
emprendedor argentino, quien eligió Uruguay para vivir aunque regresa todas las
semanas a su país de origen para trabajar desde la casa matriz de su empresa.
"No es el que tiene más
lobby o el hijo de alguien o el que estaba de antes", sigue, "es una
industria donde hay muchísimo cambio, mucha innovación. Y eso hace que sea muy
competitiva y que típicamente gane el mejor. A mí eso me parece muy atractivo,
genera mucha adrenalina".
De hecho, Galperín cree que el
universo de la tecnología está viviendo una nueva metamorfosis, similar a la de
1999, cuando comenzó a masificarse la web y los inversores se desvivían por
invertir en proyectos en línea como el suyo.
"Ahora está pasando algo
similar con la telefonía de los celulares y nosotros, que iniciamos nuestras
operaciones en la web, tenemos que adaptarnos a la telefonía celular y eso
implica tecnológicamente desafíos importantes y es lo que estamos
haciendo", le dice a BBC Mundo.
"Todo lo del cambio de la
web hacia la telefonía celular es una ruptura muy grande", sentencia.
Cómo convertir una
idea en negocio
Galperín
enumera los pasos obligados que según él deben seguirse para pasar del papel al
papel moneda:
"Lo
primero es estudiar bien tu idea. La razón por la que es necesario escribir un
buen plan de negocios, no es porque las proyecciones que uno hace sean
importantes, de hecho las predicciones que nosotros hicimos para MercadoLibre
resultaron ser cualquier cosa, sino que lo que eso te obliga a entender bien
quiénes van a ser tus competidores, cuál va a ser tu oportunidad, quiénes van a
ser tus consumidores, cómo les vas a agregar valor, entender bien lo que querés
hacer.
De
golpe encontrás una tecnología buenísima, desarrollar una tecnología buenísima,
pero a quién le va a servir, por qué sirve, dónde va a agregar valor, quiénes
van a estar dispuestos a comprarla, quiénes te van a competir cuando la vean.
Entender
muy bien todo eso, y tener capital es muy importante.
Armar
un muy buen equipo y conseguir capital para implementarla.
Y un
muy buen equipo es un equipo de gente que esté comprometida con la idea, no con
un objetivo financiero sino con la idea, y gente que tenga la flexibilidad de
adaptarse a medida que van cambiando las cosas, porque uno empieza con una idea
y después se tiene que ir adaptando".
Ciertamente, pero además de la
ruptura puede haber una explosión, como la de la primera burbuja de internet de
la década pasada. ¿No tiene miedo de que se repita?
Para responder se retrotrae a
ese primer colapso: "(en ese entonces) todo el mundo decía 'bueno,
internet se murió, era todo una burbuja', y nosotros veíamos un crecimiento
impresionante en nuestra plataforma".
"Entonces siempre supimos
que lo que había estallado era una burbuja financiera de empresas que salían a
la bolsa sin tener ganancias, ni siquiera ingresos".
MercadoLibre también salió a la
bolsa en su momento.
Comenzó a cotizar en el Nasdaq,
el mercado de empresas de tecnología de la bolsa de Nueva York, en 2007, no sin
pensárselo mucho y empujado por los inversores que habían respaldado a la
compañía, entre ellos eBay.
Pero para entonces el sitio de
subastas ya había alcanzado su primer millón de dólares en ganancias. El hito
se dio en 2005, cuando también se volvió una operación rentable.
"Fue muy natural, no pasó
de un mes a otro", cuenta Galperín. "Llegar a ser rentables la verdad
es que para nosotros fue una maratón".
Pero una vez que terminaron la
carrera de fondo tomaron velocidad y continuaron creciendo.
"Y la verdad es que
seguimos viendo las mismas dinámicas", dice Galperín del presente,
"seguimos viendo crecimientos muy fuertes en la cantidad de usuarios de
internet y nuestro negocio".
¿Qué es ser emprendedor?
A Galperín no le falta
confianza. Nunca le faltó. Es algo que ya exhibía cuando pergeñó MercadoLibre.
"Cuando yo escribí mi plan
de negocios", cuenta, "le hablaba a todos mis compañeros de Stanford,
que supuestamente son la gente más inteligente de América Latina, y les decía
'quiero hacer un sitio de compras y ventas en América Latina', me decían 'vos
estás loco, jamás alguien va a comprarle por internet una cosa a alguien que no
conoce; y si llega a pasar olvídate de que te paguen a vos la comisión'".
Algunos creen que esta visión y
confianza es la que ayuda a los emprendedores a encontrar un hueco en el
mercado y ocuparlo exitosamente. ¿Es así?
"No es que uno ve lo que
otros no ven porque es mago o es más inteligente, generalmente es porque uno
está mejor informado o más educado en ciertas tendencias", asegura.
"Creo que lo importante es
entender muy bien lo que está pasando y, después, tener el coraje de animarse a
que te vaya mal".
América Latina,
¿tierra fecunda para emprendedores?
"Ser
emprendedor ahora en América Latina es más fácil de lo que era. Hay por primera
vez fondos importantes de inversores.
Yo pude
acceder a esos inversores porque estaba en Stanford y hablaba bien inglés y
estaba muy metido en ese ambiente. Pero para alguien que estaba acá fue más
difícil.
Eso
está empezando a cambiar.
Habiendo
dicho eso, todavía es distinto a lo que es en EE.UU., en Silicon Valley, donde
hay muchísimo capital y hay muchísimo apoyo.
En
EE.UU. hay una red muy muy importante de gente que pasó por lo mismo y a la vez
es inversora y te ayuda y te contacta. Y ese es el ecosistema que estamos
intentando generar muchos emprendedores en América Latina".
Galperín dio un paso arriesgado
en su momento y la jugada le rindió frutos.
En marzo de 1999 un
inversionista fue a dar una charla a su clase en la universidad de Stanford,
EE.UU., donde Galperín estaba cursando una maestría en negocios.
"Le pedí al profesor que
me pusiera en contacto con él", le cuenta a BBC Mundo.
"El profesor arregló para
que yo lo llevara al aeropuerto y ahí lo convencí de que invirtiera".
Era John Muse, de Hicks Muse,
una compañía con grandes capitales disponibles y ganas de apostar por nuevos
emprendimientos.
"Ellos estaban invirtiendo
mucho en América Latina en ese momento y me dijo: 'Me encantó tu idea, te
quiero ayudar, me gustaría invertir en el proyecto; avísame cuando estén
lanzando'".
"Así que ahí fue cuando
pasó de ser una idea con muchas ganas a ser un proyecto muy concreto. Y ahí
empecé a juntar compañeros y amigos para que se sumen al proyecto".
Para Galperín, construir un
equipo sólido es una de las bases para el éxito de un proyecto que nace de cero
(ver recuadro).
Otra es el foco en la empresa,
la industria en la que opera y sus objetivos.
"Nuestro objetivo fue y
sigue siendo construir una empresa que basada en América Latina sea del primer
nivel mundial, haga las cosas como se hacen en los mejores países del mundo,
con la mejor tecnología, con el mejor desarrollo", asegura, antes de
despedirse y volver a la oficina de los programadores, con quienes se sienta
desde hace un tiempo para asegurarse de que las mejoras en la plataforma de
MercadoLibre se ejecutan como él las quiere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si tienes una pregunta o deseas una opinion solo mandame un e@